Not-to-do List (los no hábitos)

Not-To-Do List (los NO hábitos)

Hay un libro, de Tim Ferriss que se llama «La semana laboral de 4 horas», el cuál es muy interesante y recomiendo. En él se plantea el concepto del «not-to-do list», justificándolo diciendo que lo que no haces, es lo que marca aquello que sí podrás hacer.

Por ello, como complemento a la lista de hábitos que me ayudaron a propulsar mi vida, quiero añadir otros puntos que catalogaremos como «no hábitos» y que tratan de eliminar algunos malos hábitos de la vida de las personas.

Está claro que, tal como se explica en el libro «Superhuman by habit», la única manera de eliminar un mal hábito es sustituyéndolo por uno bueno, por lo que de ti ya dependerá encontrar el sustitutivo a cada uno de éstos.

Limitar a 2 horas diarias el tiempo de ordenador

El ordenador es una herramienta potentísima. Yo sin ordenador no podría vivir.

Sin embargo, hay que ser consciente de que una vez delante del ordenador siempre vas a encontrar cosas por hacer: revisar el email, mirar las cuentas, investigar sobre algún tema, etc.

Si no pones foco, el ordenador te absorbe hasta ocupar todo tu tiempo, y eso hace que pase a ser también una herramienta peligrosa.

Yo por eso he decidido limitar el tiempo de ordenador a 2 horas cada día. De esta forma consigo poner el foco en lo importante y acabarlo rápido. El resto del tiempo puedo salir de la oficina, que es donde las cosas buenas ocurren.

No beber alcohol

No beber alcohol forma parte del entrenamiento para poder hacer todo aquello que el alcohol nos ayuda a hacer, pero sin tener que recurrir a él, cosa que de lo contrario nos limitaría muchísimo.

Por ejemplo, mucha gente bebe alcohol porque sabe que así es como se lo pasa bien. En ese caso, si algún día sale y, por lo que sea, no puede beber alcohol, seguramente no se lo pasará tan bien. Es decir, se sienten limitados, necesitan beber para poder pasárselo bien.

Aprender a hacer sin alcohol aquello para lo que éste nos «ayuda» solo será posible si, al menos por un tiempo, prohibimos su ingesta y nos centramos en encontrar mecanismos alternativos.

Será entonces, pues, que volver a beber alcohol ya no tendrá sentido. Habremos aprendido que se vive mejor sin él: mejor salud, mayor lucidez mental, cero resacas…

Desinstalar las redes sociales de mi teléfono

Un día decidí mirar el tiempo que pasaba en cada aplicación y quedé realmente sorprendido del tiempo que se llevaban las redes sociales.

¿Y total para qué? Entonces empecé a analizar mis hábitos al usar estas aplicaciones y me di cuenta de que me servían para estar al tanto de qué hacían mis amigos, sin tener que hablar con ellos. Enseguida entendí que eso potenciaba el distanciamiento con ellos.

Desde entonces no tengo redes sociales en el móvil y cuando quiero saber algo de un/a amigo/a tengo que preguntarle. Además, paso menos rato con mi teléfono.

Conservo las cuentas y de vez en cuando las consulto en el ordenador. Pero ya no siento que estoy informado de la vida de todas las personas a las que sigo.

No quejarme

Recientemente he leído un libro llamado «El monje que vendió su Ferrari». Trata de un prestigioso abogado de Estados Unidos que tras un aviso de su cuerpo, decide cambiar de vida y aprender de unos sabios del Himalaya. Su lectura es muy interesante y, entre otras cosas, lo que decía haber aprendido de tales sabios es que hay que eliminar todo tipo de pensamiento negativo. De hecho estos maestros que le enseñaron su modo de entender la vida, tenían por norma que cada vez que un pensamiento negativo aparecía en la cabeza de uno de ellos, éste tenía que bañarse bajo el agua helada de una cascada.

Yo también creo en que hay que eliminar todo tipo de pensamiento negativo y quejarse es uno de ellos. Es mejor, cuando aparece algo que no es de nuestro agrado, emprender las acciones que sean necesarias para cambiarlas, y si no hay nada que se puede hacer, asumirlo y a otra cosa.

La energía negativa que desprende la queja sin más tiene consecuencias en el cuerpo y no aporta nada bueno.

No juzgar a los demás

Juzgar a los demás, para mí, es otro pensamiento negativo. Es mejor pensar que cada persona juega sus cartas en la vida de la mejor manera que sabe, no compararse con ellos.

Esforzarse por mejorar uno mismo, ser cada día mejor que el día anterior. Para mí ese es el camino.

Propongo un juego: una pulsera en la mano derecha. Cada vez que aparezca un pensamiento negativo del tipo queja o juzgar a otra persona, la pulsera pasa a la muñeca izquierda.

Todas las noches en que la pulsera esté en la muñeca izquierda, ducha de agua fría. De esta manera tomaremos consciencia de la cantidad de días que nos quejamos o juzgamos a los demás.

Dejar el trabajo por cuenta ajena

Desde el momento que el tiempo es limitado, intercambiar tiempo por dinero limita las opciones de crecimiento económico. Esta no es una reflexión propia, sino que aparece en varios libros, entre ellos «El cuadrante del flujo del dinero» De R. Kiyosaki.

Este es solo uno de los inconvenientes de todos los que se me ocurren de trabajar por cuenta ajena.

Lo que está claro es que trabajar por una nómina es un modelo que a mucha gente le sirve, pero que a mi me afecta negativamente, limitando mi creatividad y mi aprendizaje al ritmo que impone la empresa que me emplea.

No comer comida basura

La alimentación es muy importante, pero comer siempre sano es muy complicado.

Yo por eso, de momento, me conformo con evitar al máximo las cosas que ni llenan ni alimentan, y que además, normalmente, sientan fatal.

No comprar por impulso

Desde hace varios meses, cuando de repente aparece la necesidad de adquirir algún producto, freno, reflexiono y me marco un periodo de 1 semana para evaluar los pros y los contras de tal adquisición.

Muchas veces, una vez pasada esa semana ya no veré tan necesario aquél objeto, o tal vez habré encontrado una alternativa mejor valorada y a mejor precio.

Este «no hábito» me permite ahorrar y evitar la sensación de arrepentimiento que aparece cuando ves en el banco el cargo de algo que sabes que no necesitas.

No tomar café más tarde de las 15h

Para poder estar productivo y lúcido es muy importante descansar bien.

Tengo comprobado que tomar café más tarde de las 15 altera mi sueño y hace que descanse peor.

Por eso, lo he sustituido por un Té Chai con leche. No soy muy fan del té, pero este té con leche esta riquísimo y me permite tener una bebida caliente mientras trabajo, sin tener que influir en mi sueño.

No ver ni leer noticias

Actualmente creemos que tenemos que estar informados de todo para vivir. Vivimos enganchados a las noticias, a Twitter, a Facebook, etc. Sin embargo, de todo lo que leemos o vemos durante un día, solo un porcentaje muy pequeño tendrá algún impacto sobre nuestra vida, y ese pequeño porcentaje seguramente nos llegará por más de un canal, de forma que nos hubiéramos enterado aun sin haber recurrido a los medios de información.

Para mi, el problema es que los medios de información generan mucho ruido, necesitan llenar demasiadas horas y demasiadas páginas y, además, saben que lo que más vende son las malas noticias.

Todo eso genera la misma sensación que la de un ruido molesto: mal humor, insomnio, dolor de cabeza. Negatividad en general.
Yo practico un concepto que cogí del coach Sergio Fernández en su libro «Misión Emprender»: la Dieta Hipoinformativa.

Evitar al máximo posible los medios de información, y vivir feliz.

Consiguiendo sustituir estos malos hábitos por algunos mejores, he conseguido estar más centrado, de mejor humor, y con mayor creatividad.

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